El Amor, Constante Reaprendizaje

 

El Amor, Constante Reaprendizaje

Cuando creía que el amor era
planear un futuro en común,
descubrí que era vivir instante a instante,
en cada latido.

Cuando pensaba que el amor nacía
al conocerte más,
me sorprendió amar lo desconocido que hay en ti,
y en esa búsqueda, conocerme aún más profundamente.

Cuando pensaba que el amor era
darlo sin pedir nada a cambio,
aprendí a vaciarme hasta quedarme sin nada,
para luego llenarme de amor, renovado.

El amor se siente, pero no se atrapa,
no se puede almacenar, se renueva constantemente.

Incluso nos dictaron cómo debía ser el amor:
el de la madre, el de la hija, el de pareja...

Y me sorprendió que el amor de madre
no es darlo todo hasta la extenuación,
sino con sabiduría.

Y me sorprendió que el amor de hija
es poner límites y cuidar primero de ti misma, para luego dar.

Y me sorprendió que en la pareja
había la más profunda y salvaje libertad de Ser.