La Certeza de la Nada

 La Certeza de la Nada



De pequeña, uno de mis ejercicios era preguntarme: «¿Quién mira detrás de mis ojos?». Buscaba esa presencia, y la respuesta era siempre la misma: NADA. Aquel entendimiento, una certeza infantil, se grabó en mí y perduró hasta la adultez. Aun así, esa sensación de la NADA pura nunca ha vuelto con la misma intensidad.

La NADA: eso es lo que somos, y es de lo que hemos huido. Hemos optado por llenar ese vacío con CREENCIAS para aplacar al EGO, convenciéndolo de un ALGO que creció día a día, alimentado por más CREENCIAS y PROGRAMAS. Todo ello, en un intento de evadir el profundo MIEDO a ser NADA, a simplemente DESAPARECER. Incluso buscamos controlar el futuro, ansiando saber qué hay más allá, solo para autoasegurarnos de que jamás nos desvaneceremos o extinguiremos.

Mientras tanto, nos hemos negado a comprender que en la NADA reside la renovación, la conexión con la FUENTE. Por eso es tan doloroso para el EGO ese Vacío de Ser Nada, el disolverse en ELLA. Pero al SER le regocija esa verdad, pues es UNO con la FUENTE y nunca estuvo separado.

De niña, experimenté la certeza de ser NADA, y no fue una creencia. La creencia fue lo que el sistema implantó después, lo que se repite sin cesar hasta arraigar en el subconsciente y forjar nuestra realidad. La CERTEZA, en cambio, emana del CORAZÓN y anula, en un instante, años de PROGRAMACIONES impuestas por el SISTEMA.