Reflexiones personales sobre la Reencarnación y la Fuente.
Todos hemos sido o somos Personajes de la Fuente. Desde la experimentación directa, entendiendo que la Fuente es la continua renovación del Todo, donde nada puede permanecer estancado. En este contexto, ¿puede existir realmente la reencarnación tal como la concebimos? ¿No será esto, más bien, un constructo de nuestro Ego para mantenernos aferrados a nuestra personalidad? ¿Realmente se puede mantener atrapado al Ser en este plano después de que el cuerpo fallece, con "cosas pendientes del pasado"? ¿No sería solo el Ego el que quedaría, creyendo tener asuntos por resolver?
En todo caso, el Ser, que es la misma naturaleza de la Fuente, no puede ser atrapado. Más bien, quedaría integrado y renovado en la propia Fuente, enriqueciéndola con toda su experiencia.
El personaje es quien lucha por permanecer, aferrándose a creencias convenientes y buscando la perpetuación, utilizando el tiempo como medio de anclaje en nuestra mente. El miedo a desaparecer ha sido parte de todo este complejo entramado, un punto que merecería un análisis más profundo.
En el momento en que se estanca la renovación de la Fuente, aparece el Ego, lo que implica apego, el deseo de mantener al personaje a través de "cosas que debemos resolver para el futuro". Observa cómo el tiempo psicológico está íntimamente ligado al Ego.
Cuando hablamos de reencarnación, del tipo que sea, mira bien: ¿no estás deseando una copia de un pasado que ya es obsoleto? Y desde la perspectiva de que ya somos la Fuente, veremos que todos los personajes que vienen o que vendrán, ya sea en la Tierra o de otros planos, siguen siendo personajes de la Fuente misma y siempre estarían renovados. No habría copias ni asuntos pendientes por resolver.
